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Cronología del fútbol: 1940, el fútbol se españoliza

21 octubre 2012

La Guerra Civil se acabó y 1940 debía ser el año en el que se fuera recuperando la normalidad para estabilizar el país. En el fútbol continuaron con los pasos iniciados 1939 y se apostó por su españolización comenzando por el nombre de las entidades. A pesar de que el balompié había visto la luz en Inglaterra, era necesario adaptarlo a los genes españoles y con tal fin se publicó el decreto del general José Moscardó por el que todos los clubes deberían abandonar los rasgos ingleses de su nomenclatura. Por medio de asambleas cada equipo fue cambiando de signatura o, simplemente, suprimió la parte anglosajona. De esta forma, clubes como el FC Barcelona, Real Madrid FC, Valencia FC, Athletic Club de Bilbao o Real Sporting de Gijón pasaron a denominarse CF Barcelona, Real Madrid CF, Valencia CF, Atlético de Bilbao o Real Gijón. Se ponía fin a la presencia de anglicismos heredados para describir el día a día del fútbol en los medios de comunicación. Ni goal, off-side o corner, entre otras, tendrían cabida en las crónicas. En su lugar estarían los términos de gol, fuera de juego o saque de esquina. Al unificar el vocabulario, todos sabían lo que se estaba diciendo, tanto lectores como escritores o periodistas.

Moscardó en el fútbol

Este decreto estuvo vigente durante más de treinta años hasta que el Régimen llegó a su fin y la RFEF derogó la ley del 20 de diciembre de 1940. En julio de 1972 se permitió que los nombres de los clubes volvieran a sus orígenes. Esta noticia fue acogida con buenos ojos puesto que la mayoría de las entidades consideraban que con el decreto habían perdido parte de la seña de identidad presente en el momento de su fundación. Ahora les tocaba hacer el proceso inverso previo paso por asambleas que apoyaran un nuevo cambio. Regresaron el Real Sporting de Gijón, FC Barcelona o el Athletic Club de Bilbao. Hubo quien prefirió continuar con el mismo nombre que habían portado los últimos treinta años. Los más destacados fueron los casos del Real Madrid CF o el Valencia CF.

En aquella época los meses transcurrían lentamente mientras el país se reconstruía y el fútbol se consolidaba como pieza clave en el ámbito social. Para describir las inquietudes del momento y cómo se vivía este deporte, se ha dividido 1940 por estaciones y cada una asignada a un jugador destacable de aquel año. Aunque la primavera es florida y sinónimo de vida, el 31 de marzo fallecía Tinsley Lindley. Se trataba de un peculiar futbolista que trató de mantenerse alejado de las tentadoras propuestas de algunos clubes para abandonar el lado amateur en favor del profesional. Ejercía de abogado y era profesor de Derecho, motivo por el cual tuvo que cambiar en diversas ocasiones de equipo para poder compaginar ambas dedicaciones al no querer desprenderse de ninguna de ellas.

Mientras fue estudiante en Cambridge, jugó en varios equipos de la mítica Universidad que le abrieron las puertas de algunos clubes ingleses de renombre en los que estaría en calidad de aficionado. A pesar de ello jugó en la selección inglesa e instauró un récord difícil de igualar: el de anotar en seis partidos internacionales consecutivos. Este hecho le proporcionó el carácter de ser uno de los delanteros más completos cuya técnica no le llevó a caer en el excesivo regate o en el individualismo. Prefería anteponer la eficacia y la precisión en sus centros y disparos al recreamiento propio.

Si por algo se le recuerda a Lindley es por su peculiar manía de no jugar con botas de fútbol. Consideraba que con ellas perdía su puntería, así que prefería jugar con unas simples zapatillas.

Aunque el verano no comienza hasta la tercera semana de junio, en algunos lugares en el mes de abril ya hace acto de presencia el calor y una antesala de lo que deparará la época vacacional. Así, el 29 de abril de 1940 nacía Marcelino. Así, sin más. El que fue capaz de anotarle un gol de cabeza a Yashin escribiendo su nombre en la historia del fútbol español para que jamás fuera olvidado. Destacaba por ser un delantero centro clásico y por su espectacular juego de cabeza que tapaba su torpeza con el balón en los pies. La Eurocopa de 1964 fue una fecha clave en su trayectoria y un éxito que no pudo repetir en el Mundial de 1966, donde solo jugaría ante Alemania. El nombre de Marcelino jamás puede aparecer solo, sino que cobra un sentido especial cuando lo hace junto a otros cuatro futbolistas: Canario, Santos, Villa y Lapetra, los integrantes de los cinco magníficos en el Zaragoza, la casa que mejor supo acogerle y con más alegrías.

Con el otoño, los días se acortan y se empieza a pensar en los nuevos propósitos para el nuevo año. El 23 de octubre seguramente Pelé no estaba pensando en su futuro ni en la repercusión mundial que tendría, él estaba centrado en nacer para convertirse en uno de los mejores jugadores que ha dado el fútbol, en general, y Brasil, en particular,. Aunque en el Mundial de 1962 apenas jugó, subió al marcador como uno de los tres campeonatos que ganó. En Lisboa le marcó un hat-trick al Benfica en la Copa Intercontinental pero su leyenda había comenzado a forjarse cuatro años antes en Suecia por marcar seis goles en los partidos más determinantes: cuartos de final, semifinales y final. Un año antes fue capaz de marcar un gol de tal belleza ante el Fluminense que como recuerdo de aquella acción se colocó una placa conmemorativa que inmortaliza su figura en Maracaná.

A pesar de su talento, de sus goles y de la majestuosidad de su juego no llegó a pisar Europa para fichar por ningún club salvo cuando los viajes con su selección lo propiciaban. Ese impedimento no supuso nada para su cuenta goleadora particular. Se dice que ha llegado a marcar más de mil trescientos goles e intervino en la película Evasión o Victoria en la que se mete en el papel de un jugador de calidad extrema, fiel reflejo de él mismo.

Para finalizar, el 25 de febrero, en la fría estación invernal, nacía Denis Law. Se trataba de un jugador que para mejorar su técnica trabajaba con pelotas de tenis en lugar de las de fútbol. Perfeccionista e interior izquierdo está considerado el mejor jugador escocés de después de la Segunda Guerra Mundial. El tachón en su expediente lo pusieron las diferentes lesiones que trataban de alejarle de los campos, mientras él hacía todo lo posible para quedarse en ellos. Incluso llegó a jugar con un ojo tapado en alguna ocasión. Amaba el fútbol hasta tal punto que fue capaz de abandonar una escuela porque en ella se jugaba al rugby en detrimento del fútbol. Su breve paso por el Torino solo hizo que prefiriera jugar en el Manchester United y acertó en su decisión puesto que le permitió convertirse en el máximo goleador del club por detrás de Bobby Charlton y recibir el Balón de Oro en 1964.

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