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Tal día como hoy a Palermo se le olvidó cómo lanzar un penalti

5 julio 2012

Tal día como hoy, 5 de julio, se estaba disputando la Copa América en Paraguay en 1999. Argentina y Colombia se enfrentaban en el segundo partido de la fase de grupos. Los argentinos acudían al encuentro tras alcanzar la victoria ante Ecuador (3-1) en un choque en el que Martín Palermo había contribuido anotando dos de los tres goles de su país. Para la cita frente a Colombia, el delantero de Boca Juniors pretendía repetir los registros, y pudo superarlos, pero el destino se cruzó en su camino para hacer que su suerte le diera la espalda.

Martín Palermo con la selección de Argentina

Palermo saltó al campo junto a los otros diez compañeros que formaban parte del once inicial con la intención de obtener un resultado similar al cosechado ante el combinado ecuatoriano. Sin embargo, tuvo en sus pies la victoria o el empate si hubiera conseguido anotar los tres penaltis que decidió lanzar sin que ninguno de ellos consiguiera llegar a chocar con la red. Es excesivamente raro que durante un encuentro se lleguen a señalar tres penas máximas pero más complicado es que ninguna se transforme en gol.

El primero se produjo con el encuentro recién comenzado. La excusa de la falta de tono de los instantes iniciales podían ser la excusa perfecta. Martín, caracterizado por personalidad, optimismo de cara al gol y potente zurda, lanzó el primero al medio y hacia arriba, directo al palo. Las voces de desánimo aparecieron por el público pero con la esperanza de aprovechar en un futuro mejor las ocasiones cuando aún quedaba el grueso del partido. No sospechaba que a falta de quince minutos para el final volvería a gozar de una nueva oportunidad de meter a Argentina en el partido y de quitarse la espina que se le había clavado con el primer penalti fallado. El segundo intento también de fue alto. Palermo había caído dos veces en la misma piedra en el mismo encuentro. El desánimo se apoderaba de él, sobre todo al ser consciente de que Colombia había contado con dos penaltis a favor entre los dos fallos del delantero de los que solo pudo anotar uno. La superioridad del rival estaba quedando patente en el marcador mientras “el Loco” se frustraba.

Dicen que no hay dos sin tres. Por increíble que parezca, el árbitro señaló un tercer penalti a favor de Argentina, el quinto de la noche en total. En esta ocasión se interpuso el portero colombiano, Córdoba, que impidió que Palermo en el minuto noventa pudiera transformar en gol su última oportunidad para hacer olvidar a la grada y a los espectadores el desastre de aquella noche en la que, finalmente, Argentina perdió (3-0) ante Colombia. En total se produjeron cinco lanzamientos desde los once metros, de los cuales, solo subió al marcado el anotado por la selección colombiana.

Hay que destacar la entereza del lanzador argentino, que no se amedrentó en ningún momento y repitió los lanzamientos siempre con la esperanza de que en algún momento acabaría transformándose en gol. De hecho, si hubiera existido una cuarta pena máxima a favor de la albiceleste, él lo habría vuelto a intentar. Aunque a un goleador le gusta que sus tantos existan, Palermo puede presumir de que aquella noche sería recordada en el futuro, no por el triunfo colombiano, sino porque se había convertido en el primer futbolista en fallar tres penaltis de manera consecutiva durante un mismo encuentro.

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