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El ‘Abecedario’ del fútbol – N: Oldřich Nejedlý

30 abril 2012

La Navidad de 1909 trajo un regalo especial a una familia de Žebrák en Checoslovaquia. Los Nejedlý recibían la visita de un nuevo miembro que inmortalizaría aquel apellido. Se trataba del pequeño Oldrich, quien tendría que enfrentarse a un duro golpe pocos años después de nacer cuando su padre fue asesinado durante la Primera Guerra Mundial. Junto a sus cuatro hermanos sobrevivió como pudo gracias a su ilusión por dedicarse al fútbol.

Oldřich Nejedlý

En el Spartak de Žebrák, el equipo de su ciudad natal, comenzó su carrera y demostró cuáles eran sus virtudes: su habilidad para controlar el balón, un llamativo sentido de la posición y un físico, corto de estatura, pero con gran potencial. Con tales características no resultaba extraño que despertase el interés de otros clubes de mayor nivel. El primero de ellos fue el Sparta de Praga pero de primeras se resistió a fichar cumpliendo los deseos de su madre, quien no quería que se fuera de su lado para que se centrara en su trabajo.

Tomó la decisión de jugar en el SK Rakovnik bajo la atenta mirada del cuerpo técnico del Sparta que seguía sin darse por vencidos. Finalmente, aunque entró en la puja por sus servicios el Slavia, sería el Sparta el que lo consiguiera, club del que nunca salió y en el que formó una de las tripletas atacantes más famosas de la época junto a Silny y el delantero centro belga Beerschot, que en un principio se mantuvo reticente a la incorporación de Nejedly. Una de las condiciones para traspasarle consistía en la celebración de un partido amistoso entre las dos entidades en el que anotaría cinco goles. Y es que Oldrich, pese a jugar de interior izquierdo pronto se convirtió en el máximo goleador del equipo, por encima del mismísimo Beerschot.

Mientras se convertía en imprescindible para su equipo, hacía lo propio representando los colores de su país. Desde 1932 no faltó a ninguna cita con su selección, un combinado que estaba forjando los éxitos que cosecharía en la siguiente cita mundialista. Fueron los únicos que habían sido capaces de derrotar a la Wunderteam a domicilio (1-2) y llegaban al Mundial con la vitola de haberse impuesto a los ingleses un mes antes (2-1). Contaban además con varios de los mejores jugadores del mundo como su capitán y guardameta, el “gato” Frantisek Planicka, los zagueros Ctyroky y Kostalek que formaban una defensa inexpugnable. Pero destacaba, sobre todo, su magnífica línea de ataque, en la que resaltaban el delantero centro Jiri Sobotka, el extremo izquierdo Antonin Puc, compañero de Planicka en el Slavia y, por supuesto, el interior Oldrich Nejedly, que se proclamaría máximo goleador del torneo. Anotó cinco tantos, uno más que el alemán Conen y que el italiano Schiavo. No hubo disputa por el segundo gol anotado durante la Semifinal. Inicialmente fue dado a Rudolf Krčil pero tendrían que pasar setenta y dos años hasta que la FIFA considerara que el dueño era Nejedlý. Subía a su casillero particular el tanto, se convertía en hat-trick y fue Bota de Oro.

Nejedlý tenía un estilo particular muy definido. Sus goles llegaban casi siempre anticipándose al contrario pero no era un simple oportunista que pretendía aprovecharse del trabajo del resto de compañeros, sino que se esforzaba por fabricarse sus propios tantos. Además de la técnica que se le suponía a un interior de su época, era capaz de sentar al adversario con sus regates. Esa voluntad de ganar le llevaba hasta sus últimas consecuencias cuando se enfrentaba a los ingleses ya que se empeñaba en demostrar que era mejor que los inventores del fútbol. Así que en los dos partidos que jugó contra Inglaterra batió tres veces la portería británica.

En aquel mundial de 1934 sus goles llevaron a Checoslovaquia a la final y el fracaso de su selección en 1938 se fraguó cuando los brasileños lo anularon y tuvo que retirarse lesionado cuando ya le había hecho un gol a Brasil. Por antonomasia es el goleador de la historia del fútbol checo y junto con Planicka, se le tenía por el mejor jugador checoslovaco de antes de la guerra. Consiguió 136 goles en la Liga y en la temporada inmediatamente anterior al estallido de la guerra, la de 1938-39, fue el máximo anotador con 21 goles. Internacional desde 1931 hasta 1938, disputó en total 421 partidos y marcó 391 goles, una de las marcas más sensacionales de todos los tiempos. Gozaba de tal prestigio que en 1947, a la edad de 38 años, fue llamado para formar parte de la selección europea hasta que una fractura en la pierna lo apartó definitivamente del fútbol.

Una vez retirado no quiso abandonar al equipo que tantos éxitos le había proporcionado. Aunque ya se había trasladado a vivir a la ciudad que le vio nacer, viajaba a Praga cada vez que podía para rememorar viejos tiempos viendo a su club jugar. Oldrich Nejedlý tuvo en vida tal pasión por el fútbol que la trasladó también a su muerte ya que falleció a los 80 años de edad mientras se celebraba el Mundial de Italia en 1990.

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