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Cuando el Athletic le ganó 12-1 al Barcelona

10 febrero 2012

Los años treinta se iniciaron con el domino absoluto del Athletic. Conquistar cuatro títulos consecutivos era algo prácticamente imposible de repetir por ningún equipo. La inviabilidad de mantener una hegemonía tan prolongada en un torneo de las características de la Copa, sometida más al azar que la regular Liga, queda resaltada por el hecho de que en otros países europeos de gran tradición futbolística, como InglaterraItaliaAlemania oFrancia, el palmarés copero no registre un caso similar.

El revuelo político y social que sacudía a España llegó simbólicamente a la Copa. Un conjunto de segunda división, el Betis, sorprendió a tres equipos de la máxima división (Real SociedadReal Madrid y Arenas de Guecho) y se clasificó para la final de 1931. Los verdiblancos no pudieron superar el último peldaño, sucumbiendo ante el campeón de Liga: el Athletic, por 3-1. En paralelo a todo el transcurso de dicha competición, se disputaba el campeonato doméstico. Los bilbaínos fueron los campeones en la edición de 1929-30 y se plantaron en el siguiente curso sufriendo mayor rivalidad.

El Athletic Club de 1931

La Real Sociedad aguantó en cabeza hasta ceder el liderato definitivo a los leones para que éstos certificaran su condición de favoritos. Sin embargo, las últimas cinco jornadas fueron tortuosas con tres derrotas, una de ellas en el último encuentro ante el Real Unión de Irún (1-2). Sus principales rivales no supieron aprovechar tal resultado y tanto la Real como el Racing de Santander acabaron igualados con el ganador. El gol average actuó de juez y los 73 goles en 18 partidos fueron decisivos para darle al Athletic un nuevo título. Se trataba de un bloque poderoso, sobre todo en ataque. Fueron fundamentales los refuerzos deGorostiza e Iraragorri, que se unieron a LafuenteChirri y Unamuno. Además sobresalió la magia goleadora del que había permanecido a la sombra la temporada anterior: Bata, pero que supo consagrarse gracias a sus goles.

El Barça pudo ser campeón de Liga. Acabó a tan solo un punto de los líderes, echando en falta los que se dejaron por el camino. Aunque de algunos encuentros, seguramente, lo que deseaban era olvidarse del estrepitoso marcador, como el de aquel 12-1 que encajaron, en una de las derrotas más clamorosas del fútbol español. Fue el 8 de febrero de 1931, día en el que se produjo la primera goleada en Liga donde un equipo anotó mas de diez goles.

Aquel Athletic era especial, más aún si cabe. Los bilbaínos constituían un equipo fuerte, un bloque inquebrantable pero, ante todo, muy ofensivo. Más de setenta años después el recuerdo del quinteto de oro de Petland sigue presente en la memoria de San Mamés. Iraragorri combinaba a la perfección, el coraje, sacrificio y la técnica con un buen disparo a puerta y su habilidad en los lanzamientos de faltas. El ‘chato de Galdácano’ era un interior derecho con talento espectacular que demostraba en la construcción del juego y en su capacidad goleadora. Chirri II hacía las veces de ingeniero, cerebro y diseñador del juego. Su experiencia como arquitecto fuera del campo, era empleada en cada partido en las jugadas milimétricas.

Gorostiza y su rapidez de movimiento fueron indispensables para que se le conociera como ‘Bala Roja’. Era un imparable diestro posicionado como zurdo, experto en crear diagonales hacia la portería relegando el desborde a un segundo plano. Lafuente: el extremo clásico. Centrador certero y goleador, presente en el lanzamiento de faltas aunque también destacaba por sus regates y la capacidad para usar ambas piernas con tranquilidad. Para cerrar el quinteto es imposible olvidarse del remate de cabeza, juego aéreo, poder de ambas piernas, precisión, potencia y fortaleza física. No puede ser otro que no sea el gran artillero Bata. El delantero centro y pichichi de la temporada que destacó por sus goles imparables.

Pentland introdujo novedades técnicas. Primero colocando al diestro Gorostiza como zurdo para fomentar las incorporaciones diagonales, en lugar de promover el desborde que era habitual. Además era común que retrasara la posición de los interiores para facilitar el enlace con los medios y así cubrir el centro del campo con contundencia. Ahora es Bielsa el que saca rendimiento a la materia prima que posee la plantilla. De menos a más y a un excelente nivel competitivo allá donde participan. En la final se verán las caras contra el conjunto catalán. Hoy día parece imposible que el FC Barcelona pueda encajar semejante cifra pero los leones ya han demostrado esta temporada que saben jugarle y complicarle mucho la existencia. En una final como la de Copa del Rey y con un Athletic con jugadores en gracia gracias a una plantilla que va de menos a más, no sería de extrañar que pudieran llevarse el título. Sobre todo cuando no está siendo el mejor año de los blaugranas. Todo dependerá del estado en el que lleguen ambos al final de temporada, de los jugadores que dispongan y de la especial motivación que envuelva el partido. Los leones, seguro, rugirán con fiereza manteniendo intacto en la mente el recuerdo de aquellos 12 goles que un día supieron marcarle al Barça.

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