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El ‘Abecedario’ del fútbol: Bloomer, el canto de los carneros

6 febrero 2012

Pensar en el fútbol de finales del siglo XIX es hacerlo con la mente puesta en jugadores escoceses e ingleses y en algún galés e irlandés como excepciones. El balón era suyo y todas las miradas apuntaban a lo que sucedía en sus ligas. Comparándolo con lo que hoy vemos hay claras diferencias porque ni las reglas, ni el campo, ni los balones eran como los de ahora. Solo hay un pequeño nexo de unión al seleccionar los mejores de cada época. Los jugadores en posiciones ofensivas son los que se llevan la mayoría de los premios. Si nos centramos en los más destacados de entonces aparecerán sobre todo delanteros, ya que a ningún equipo se le ocurría alinear a menos de cinco antes de la Primera Guerra Mundial. De hecho, antes de 1930 no se tiene constancia de que existiese partido de fútbol en el que se redujese dicha cifra. Viente años después de inventarse el fútbol, que los escoceses sacaran en su once inicial tan solo seis arietes en lugar de los siete u ocho habituales, e incluso nueve y diez en algunos casos, fue considerado como una auténtica revolución.

Entre todos ellos destaca un nombre: Stephen Bloomer (1874-1938). Este inglés nacido en Cradley ha sido uno de los candidatos a mejor futbolista del siglo XIX y uno de los grandes goleadores de la historia. A España llegó como entrenador para dirigir al Real Irún, con el que ganó la Copa en 1924. Pero es en Pride Park, estadio del Derby County, donde el fantasma de Bloomer sigue vivo. Allí, antes de cada partido, en el descanso y al final, los aficionados entonan al unísono el “Steve Bloomer’s Watchin’”, himno del club.

Steve nació en Cradley pero sus padres decidieron trasladarse pronto a Derby. Siendo un niño jugó en la escuela de St. James donde se haría popular entre sus compañeros, y fuera de aquellos muros, tras anotar catorce goles en un mismo encuentro durante un partido del campeonato juvenil de su condado. Antes de que John Goodall lo llevara al Derby County pasó por Derby Switfs y Tutbury Hawthorn. El completo interior derecho de la selección inglesa y del Preston North End se convirtió en su mentor. Bloomer siempre tuvo buenas palabras para él. Le consideraba un excelente futbolista, un insigne capitán que conocía todos los entresijos del fútbol y sus métodos para mejorar su rendimiento. En su debut con el Derby marcó cuatro goles en un amistoso mientras que en su primer partido oficial de Liga ya sorprendió a todos los aficionados, obteniendo el éxito de manera inmediata. Pronto obtendría su hueco en la selección inglesa junto a Bob HolmesBilly Basserr o el propio John Goodall.

Su facilidad goleadora lo coloca en un lugar preferente dentro del fútbol inglés. Aunque su complexión se aleja de la imagen actual del fornido delantero británico, no le impidió consolidar el acierto de cara a portería. Sin embargo, las virtudes de Steve eran otras. Agilidad mental, aprovechamiento de las oportunidades, la anticipación, el intento de llegar antes que nadie al balón o la habilidad con la pelota son algunas de ellas. Además, su gol habitual salía de la puntera de la bota para sorprender al portero. Una excelente técnica que le permitía realizar disparos duros y certeros desde larga distancias con las dos piernas o colocar la pelota donde quería si se encontraba cerca del arco.

Stephen BloomerHa pasado más de un siglo y se mantiene como uno de los máximos goleadores de la liga inglesa con 317 goles en 536 partidos y el noveno de la selección inglesa con la que marco 28 goles en 23 encuentros. Por si fuera poco, logró anotar 18 hat-trick en partidos oficiales, de los que dos de ellos se produjeron jugando con la selección. En su palmarés cuenta con una Liga, 3 Copas de Inglaterra con el Derby County y fue 5 veces máximo goleador del campeonato doméstico en 1896, 1897, 1899, 1901 y 1904.

En marzo de 1906 fichó por el Middlesbrogh por £750 y con 32 años. Lo que se pensaba que sería el ocaso de su carrera profesional se tradujo en dos temporadas más, 1906-07 y 1907-08, como máximo goleador de la plantilla. Aunque sí que sería el final de su labor como representante de su país. Jugaría su último partido con la selección el 6 de abril de 1907, encuentro en el que marcaría el gol que daría el empate ante Escocia. Sería recordado por ser el único jugador en marcar cuatro goles para Inglaterra en dos ocasiones. Más tarde, en 1910 regresó a su casa, para ayudar al Derby County a salir del infierno de la segunda división y lo consiguió. Aún le quedaría algunos goles más que marcar hasta que finalmente colgara las botas recién cumplidos los 40 años.

Como entrenador se trasladó a Berlín pero, tan solo tres semanas después de llegar a Alemania, comenzó la Primera Guerra Mundial en la que sería apresado y llevado al Campo de Detenidos de Ruhleben junto a otros nombres importantes como Fred Pentland, John Cameron o Sam Wolstenholme. Una vez firmado el armisticio, continuó su trayectoria de entrenador por Europa e incluso en España con el Real Unión antes de convertirse en entrenador del Derby County. Aunque Bloomer falleció en 1938, su recuerdo permanece intacto en la memoria de los que como él defienden el honor de “los carneros” y les empuja a continuar escribiendo la leyenda que él iniciara:

“Steve Bloomers watching

helping them fight

guiding our heroes in

the black and the white

all teams who come ere

theres nowhere to hide

everyone is frightened

of that Derby pride”.

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