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La Intercontinental de 1968 y la ‘animalada’ argentina

30 enero 2012

La Copa Intercontinental nació con la intención de convertirse en un mundial de clubes, ya que enfrentaba al campeón de Europa con el de América. Aunque el ganador tenía todo el derecho de autoconsiderarse campeón del mundo, la realidad quiso que nunca pudiera competir con el nivel que alcanzó la Copa de Europa. En 1968 el título no salió deArgentinaEstudiantes empató con el Manchester United en Old Trafford dando por decisivo el gol anotado en La Bombonera. La vuelta quedó empañada por la expulsión de George Best Hugo Medina por agredirse mutuamente. La particularidad de aquella edición vino de la mano del conjunto sudamericano y su cuestionada picardía.

Los jugadores de Estudiantes festejan en Old Trafford

Estudiantes de la Plata estaba siendo entrenado por Osvaldo Zubeldía, quien había comenzado a usar los novedosos métodos europeos en los entrenamientos. Hasta entonces, las barreras se habían colocado mirando a la portería y él las giró e introdujo los lanzamientos de córners a pierna cambiada. La preparación física de los equipos argentinos había pasado desapercibida hasta aquel momento, al igual que el tratamiento de la táctica. Gracias a él, la plantilla contó con una nueva técnica que pulir en los entrenamientos: la provocación al rival. No se cortaban durante los partidos. Asfixiaban a los árbitros en busca de su propio beneficio, pellizcaban a los rivales durante las faltas y reclamaban cualquier jugada por insignificante que fuera.

Con esta actitud lograban sacar de sus casillas a todos su oponentes aunque fueran extremadamente pacíficos. Tal fue el descaro que, en el encuentro de ida en Buenos Aires donde Estudiantes ganó 1-0, Carlos Salvador Bilardo entró con malas artes a Nobby Stiles. La dureza de la entrada provocó que las lentes de contacto con las que paliaba su miopía salieron disparadas. Bilardo no lo dudó y pisó las lentes para romperlas. Stiles, inocentemente se puso a buscarlas acompañado por el resto de jugadores del Estudiantes, que pretendían de esta forma ganar tiempo para mantener su superioridad en el marcador. Para el partido de vuelta Nobby ya había aprendido la lección y, como no podía unirse al enemigo, decidió cambiar de banda para jugar y así evitar a Bilardo.

El motivo por el que el club argentino recurría a estas fechorías no era otro que paliar su inferioridad técnica. Tan solo La Bruja Verón poseía la calidad necesaria para igualar al Manchester United. Sus carencias quedaban patentes incluso a la hora de lograr el campeonato doméstico, donde anotando unos escasos 31 goles en treinta partidos, fueron suficientes para lograr el título. Aún así, los ingleses daban por buena la derrota por la mínima de cara a la vuelta en Old Trafford. Se equivocaban.

Verón adelantó a los suyos en apenas cinco minutos y desde ese momento el partido se tornó en un rosario de fingimientos, pérdidas de tiempo y demás acciones “made in Estudiantes”. El gol de Morgan para el empate, tan solo tres minutos después de que se inaugurase el marcador, fue insuficiente. Poco pudo hacer el árbitro yugoslavo, Zecevic, que acabó perplejo ante lo que estaba viviendo. Stiles se lesionó, Bobby Charlton necesitó asistencia médica para paliar con varios puntos se sutura su herida, Denis Law no pudo continuar el encuentro y tanto George Best como Hugo Medina abandonaron el césped tras una pelea. Los “malos” ganaron aquella vez. De nada sirvió que el United fuera un equipo querido por todos, salvo para las recibir las numerosas muestras de condescendencia tras el doble partido.

Los Pincharratas lograron exprimir al máximo aquella cínica imagen de equipo inferior venido a más gracias a una estrella rodeada de actores de reparto, protagonistas de reiteradas acciones antideportivas. La final contra los ingleses será recordada por su dureza y la impotencia de ver cómo el equipo que técnicamente era superior fue incapaz de ganar ante tal plantel de provocaciones. El Daily Mirror tachó a los argentinos de: “Animals!”, pero se quedaron cortos.

Manchester United: Stepney; Dunne, Foulkes, Sadler y Brennan; Crerand y Bobby Charlton; Morgan, Kidd, Law (Sartory) y George Best (expulsado en el 87´). DT: Matt Busby

Estudiantes: Poletti; Malbernat, Aguirre Suárez, Madero y Medina (expulsado a los 87´); Bilardo, Pachamé y Togneri; Ribaudo (Echecopar), Conigliaro y Verón. DT: Osvaldo Zubeldía

Árbitro: Konstantin Zecevic (Yugoslavia)

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