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Marko Marin, inventándose a sí mismo

19 diciembre 2011

Cada vez que se habla de una nueva promesa del fútbol se tiende a buscar un mito con el que compararlo. El nuevo Messi, la imagen de Kaká o la reinvención de Zidane son algunos de los apellidos que acompañan a estos principiantes cuando obran alguna genialidad. La cuestión es que Messi, Kaká y Zidane ya existen y son irrepetibles. Los genios del balón rompen todos los moldes sin encajar en ninguno de los ya creados. Por el contrario, las réplicas suelen acabar teniendo más fallos que el original, quedándose a medio camino entre lo que son y lo que se espera que sean.

Marko Marin espera estar en la Euro 2012 Foto: FIFA.com

Con 21 años y una trayectoria profesional que empieza a despegar resulta complicado averiguar a qué grupo pertenece Marko Marin. Solo podemos analizar lo que ha hecho hasta el momento y asegurar que se trata de un futbolista decisivo, veloz y no falto de talento. Ya en el Eintracht de Frankfurt dejó entrever que en su destino figuraba la palabra éxito. Aunque carece de un físico corpulento que amedrente a simple vista a sus rivales, sabe sacar partido a su agilidad y desparpajo con el balón gracias a sus efectivos regates. Sin ornamentación barroca sabe elegir el momento adecuado para usarlos y, en la mayoría de las ocasiones, con acierto sobre el contrario en ese uno contra del que su cuerpo parte con desventaja, pero que sabe compensar con inteligencia y atrevimiento.

Marko se siente como pez en el agua en el juego de bandas, como extremo, donde saca a relucir con éxito su control del cuero y ritmo vertiginoso, pero goza de libertad para atacar desde cualquier punto del campo gracias a su versatilidad. Avanza con diligencia desde el centro y su instinto cazador en las aproximaciones al área le permiten fabricar pases que acaban en gol. De igual modo, su polivalencia permite que pueda jugar tanto por la derecha como por la izquierda e incluso como segundo delantero. En cada uno de los clubes que ha estado ha dejado plasmado parte de su personalidad a modo de autógrafo firmado con el balón. Del SG 01 Höchst, su primer equipo, a la cantera del Eintracht y de ahí alBorussia Mönchengladbach donde despegó realmente y le abrió las puertas al Werder Bremen.

Sin embargo, no todos son virtudes. Además de su corto 1’70 de altura, en la parcela defensiva es donde se aprecian las mayores lagunas de Marko Marin. La falta de resistencia y robustez al bloquear son los principales aspectos a mejorar. Aprender a oponerse y no ceder balones al contrario son su asignatura pendiente. Ésta queda en un segundo plano cuando es capaz de proporcionar infinidad de pases decisivos tras recibir desde cualquier parte y de cualquier forma. En su mente solo reside convertirse en el referente. Un auténtico líder que ejerza como tal independientemente del trabajo que desempeñe o la posición que ocupe. Potencial y talento innato ya los tiene pero aún es pronto para saber con certeza si Marko será esa clase de futbolistas que crean un nuevo patrón, el del genio.

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