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El olvidado mérito de Jim McLean

12 diciembre 2011

La liga escocesa. El recurso más empleado cuando el bipartidismo que impera nuestro campeonato es comparado con la SPL. Allí, Celtic y Glasgow Rangers hacen las veces deReal Madrid y Barça. A lo largo de la historia ha habido numerosos clubes que han intentado demostrar que hay vida más allá de esos dos equipos y Jim McLean fue el artífice de uno de esos sueños que se hicieron realidad.

Dundee United

Como futbolista, Jim sobresalió por encima del resto por su inteligencia y carácter antes que por su habilidad y destreza con los pies. Estuvo a punto de llegar a los cien partidos con el eterno rival del Dundee United, el City. Club al que regresaría como asesor en 1970, tras colgar las botas en el Kilmarnock la temporada anterior. Sin embargo, sin que le diera tiempo a calentar su asiento en el banquillo, recibió la insistente y persuasiva llamada desdeTannadice Park. Le oferta era atractiva e implicaba asumir el control total del equipo. El mal momento profesional que atravesaba y la ilusión de comenzar un nuevo proyecto paliaron sus remordimientos de conciencia por la traición a su ex-equipo.

Desde los 70 hasta los 90 duró el imperio de McLean en el United, compartiendo protagonismo con el Aberdeen de Alex Ferguson. En la temporada 82/83 logró imponerse al duopolio Celtic-Rangers al ganar la liga escocesa. Gracias a esta hazaña obtuvieron el pasaporte europeo para disputar la siguiente campaña la Copa de Europa, donde llegaron a Semifinales cayendo ante la Roma. Sería un aperitivo de lo que el destino les tenía preparado.

Corría la temporada 86/87 y Dundee United se escribía con mayúsculas en la Copa de la UEFA. Tanto Lens como Hadjuk Split cayeron a su paso y le abrieron el camino hacia los cuartos de final. Allí les esperaría el temible FC Barcelona de Gary Lineker, Migueli, Calderé o Zubizarreta con Terry Venables de entrenador. Thomson, Clark, Malpas, Mc Inally, Hegarty, Ferguson, Gallacher, Holt, Sturrock, Narey yRedford fueron los elegidos para herir al Camp Nou obligándoles a caer. Jim McLean había conseguido meter a su equipo en Semifinales donde se enfrentarían al Borussia Mönchegladbach. Otro hueso duro de roer que hincaría las rodillas ante la superioridad escocesa. De esta forma, con paso firme y sin que nadie le esperase se habían convertido en el primer plato de la final. El segundo, el verdugo de sus ilusiones: el Gotteborg. Llegados a este punto, gran parte de la afición daba por favoritos al Dundee ante un equipo cuyo perfil parecía inferior a los que había dejado en su trayectoria.

La ida se disputó en Suecia con victoria local por la mínima. Seguramente echaron de menos la presencia de Ferguson y el sistema empleado, con cinco jugadores en el centro y un punta, no ayudó a que los futbolistas se encontraran cómodos. En la vuelta, tendrían que apelar al factor campo para darle vida al marcador. Tennadice Park se vistió de gala para la ocasión con la afición volcada por completo. El Gotteborg se adelantó en el marcador mientras los chicos de Jim solo pudieron empatar, acabando de esta manera el sueño escocés. Aún así, tendrían su regalo de consolación ya que aquel año la UEFA creó el premio al juego limpio, que iría a parar al Dundee United por su ejemplar papel dicha temporada. Muchos culpan a Jim Mclean del estancamiento posterior del equipo tras su marcha en los 90. Antes habría que agradecerle el éxito del United durante su mandato y del que él fue el único responsable.

 

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