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Portugal: Nuno Gomes y Hélder Postiga, supervivientes de la Eurocopa 2004

10 noviembre 2011

La historia de la Eurocopa, al igual que la de cualquier campeonato de nivel, está ligada a la de heroicas hazañas de caballeros a los que no les importa ensuciar su armadura con tal de que el escudo de su pecho no cese de relucir. Habrá ganadores y vencidos, héroes y villanos, actores principales y de reparto pero, ante todo, pequeñas aventuras que marcarán las diferencias.

Hélder Postiga, delantero de Portugal

La Eurocopa celebrada en Portugal en 2004 no será recordada por su fastuoso nivel futbolístico. ItaliaAlemania y España abandonaron por la puerta de atrás. Francia, caduca, caía abatida en cuartos. Inglaterra brilló de manera intermitente alejándose de su mejor interpretación. Tan solo se salvó el soberbio tridente formado por Holanda,República Checa y Portugal que, finalmente, se fue con las manos vacías. La ganadora sería la sorprendente Grecia. Una selección huérfana de figuras y escaso juego que fue superando barreras ante el escepticismo de sus testigos. El triunfo de una táctica inteligente sin el requerimiento de individualidades ni algo tan trascendental en el fútbol actual como la posesión de la pelota.

El destino querría que el partido inaugural fuera un presagio de la final. Portugal mostraba nervios de principiante ante un conjunto griego que ya apuntaba maneras. Esta derrota obligaba a los lusos a ganar en los restantes encuentros de grupo. Ante RusiaRui Costafue relegado al banquillo en favor de Deco. Sería en la recta final cuando un inexpertoCristiano Ronaldo se sumaría a ambos para completar una línea de creación que pedía a gritos la presencia de un delantero acorde con el guión. En aquel momento, y de manera temporal, ni Pauleta ni Nuno Gomes cumplían las exigencias. Cavando la tumba española sería cuando éste último empezaría a despertar de su letargo. El duelo ibérico se decantaría por los locales gracias a su gol: un excelente pase de Figo con el exterior que supo encontrar al delantero para que, desde veinte metros, el balón atravesara la portería.

En cuartos, Inglaterra se despediría de la Eurocopa después de aferrarse a cualquier resquicio de esperanza. Fue un combate emocionante, repleto de buen juego, intensidad y sacrificio sin perder la identidad. La lesión de Rooney tras el pisotón de Andrade marcaría el devenir del choque. Owen adelantaría a los ingleses en el inicio de la primera mitad, pero no sería hasta la segunda cuando los chicos de Scolari aprovecharían el conservadurismo de Eriksson para amedrentarles. La clave, sin duda, fue la valentía del técnico luso en una de esas decisiones que, de salirte mal, serían recordadas como la mayor pifia del partido. Luiz Felipe osó retirar al ídolo Luis Figo para sacar al austero Helder Postiga, y acertó ya que cabecearía un centro que Simao le había regalado. Así nació el gol del empate, que daría paso a la prórroga en la que, una nueva igualdad de tantos, llevó a los lanzamientos de penaltis que se adjudicaría Portugal. La semifinal frente a Holanda no tendría nada que envidiar. Noventa minutos fueron suficientes para que Luis Figo se reivindicara enérgicamente dejando claro que aún era pronto para que abdicase de su reinado. Arremetían contra cada embestida y se compactaron para dejar sin chispa a los holandeses.

La anfitriona había enmendado su camino en esta Eurocopa pero el destino quiso que, con la final, se llegara al punto de partida. Grecia y Portugal habían estrenado torneo y ahora lo cerraban. Rehhagel no introdujo variantes y, salvo pequeños destellos ofensivos, no se preocuparon de asediar la portería contraria. No necesitaba más. Scolari estaba presenciando cómo sus mejores jugadores estaban bloqueados. Figo y Deco acusaban falta de concentración sobre el terreno que se traducía en desierto ofensivo. A Cristiano Ronaldo le pudo la presión en las contadas y escasas ocasiones que tuvo de cara al arco griego. Los helenos supieron aguardar como si estuvieran dentro del Caballo de Troya. En el ocaso del partido, cuando las fuerzas empezaban a flaquear llegó el remate de Charisteas. Uno a cero y adiós al sueño portugués gracias a un defensa sólida y organizada que sabía crecerse antes los errores contrarios.

Nuno Gomes marcó el gol de la victoria ante España, Helder Postiga forzó la prórroga en cuartos y Cristiano Ronaldo abrió el marcador en semifinales. Los tres son los únicos estandartes vivientes de aquella generación que saboreó la miel de la victoria final. Siete años después, quieren participar en la narración de esta historia de caballeros que buscan su hueco en la próxima Eurocopa. Del capítulo contra Bosnia dependerá que el libro continúe escribiéndose o deban empezar uno nuevo, desde cero.

Nuno Gomes celebra un gol con Portugal

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