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To be continued…

22 mayo 2011

Se acabó la liga BBVA. LLegó el momento de reflexionar, sumar puntos, justificar errores, comprobar aciertos y ser críticos. El último partido de la temporada ha servido para resumir los nueve meses del Real Madrid con un resultado y una palabra: excesos.

Mourinho no ha conseguido hacerse con el trofeo de la regularidad. Cuando llegó al Real Madrid tenía la ardua tarea de construir un equipo con cimientos sólidos, a prueba de terremotos y que fuera todoterreno. Además, debía ganar títulos. Los principales objetivos pasaban por mejorar las actuaciones de Pellegrini en Copa del Rey y Champions, mientras ésta última seguía siendo la fruta prohibida de Florentino. Ese premio que tanto desea pero que no ha vuelto a conseguir.
Al portugués nada se le resiste y la afición contaba con el milagro. La unificación de la plantilla era el principal quebradero de cabeza junto a las individualidades y la falta de cohesión. Anteponer los intereses del bloque sin que el amor propio de muchos quedase tocado. Pero lo consiguió. No fue un trabajo sencillo y los frutos no vieron la luz de inmediato. Sin embargo, con el transcurrir de los meses y al parar a reflexionar, se aprecia cómo la evolución ha sido una revolución. Marcelo, el patito feo del grupo, se ha convertido en cisne. De un jugador alocado, desmadrado, sin cabeza y poco útil a pieza clave en los jaques de Mourinho. La transformación ha sido total. Antes, cuando el brasileño no jugaba los seguidores respiraban. Ahora, cuando no juega, el Real Madrid pierde ofensivamente y su banda queda huérfana.
Caso similar es el de Benzema, aunque con matices. El francés aterrizó en Madrid para convertirse en un referente. En su primera temporada llenó más portadas por su vida ociosa que por los goles metidos dentro del campo. No se adaptaba ni quería intentarlo. Apático y frío, no encajaba dentro del grupo. Este año debía ser el de su despegue, tocaba demostrar su valía y recuperar el tiempo perdido. Empezó con decadencia y mejoró, siendo el reflejo más cercano a la silueta que se persigue de él. Su temporada finaliza sabiendo que ha despertado y que será difícil frenar a la bestia cuando salga de su letargo por completo.
Son diversos los jugadores que han progresado bajo el mandato de Mourinho. Los recién llegados han encontrado un tutor y alguien en quien apoyarse. Salvo Pedro León, todos los demás han evolucionado, han jugado y han puesto su granito en el equipo. Özil, Di María o Khedira han sido fichas fácilmente manejables, adoctrinables y sumisas. Muchos son los nombres propios. Cada uno ha sabido compaginar su papel de secundario con el del principal cuando las reglas del juego lo han requerido. La sensación, a final de temporada, es que el Real Madrid es un equipo. Saben defender gracias a la fuente inagotable de recursos del ‘duce’ Carvalho. El centro del campo maneja los hilos de Xabi Alonso con precisión para que el ataque funcione con éxito. Una cadena compuesta por eslabones asimétricos que se casan a la perfección.
Las goleadas, como la del Almería, sirven para escribir una parte de la historia del club y la de sus jugadores. Habrá sectores madridistas que prefieran resultados menos abultados pero que vengan acompañados de un título. Como aquel 1-0 obtenido en 1998 gracias al gol de Mijatovic y que devolvería la Orejona a su casa. La Champions se tiñó de color y atrás quedaban las conseguidas en blanco y negro. El reto de Florentino debe estar a la moda. El próximo curso debe ser superior al finalizado y será el turno de recuperar la hegemonía en Europa, deleitando a su afición con una Copa visible en 3D. To be continued…

From → Fútbol, Liga, Real Madrid

One Comment
  1. Pese a conseguir sólo un título, la temporada del Madrid ha sido estratosférica. 92 puntos en Liga (cifra con la que se habría llevado el campeonato en casi todas las ediciones), más de 100 goles, un pichichi de 40 tantos, semis de Champions… sólo ha tenido la “mala suerte” de toparse con el mejor equipo ¿de la historia? Lo más interesante es que salvo alguna excepción (Pedro León, quizás Canales) Mourinho ha sabido exprimir a la plantilla para que dé lo máximo que tiene, con algunas sorpresas como la de Marcelo y confirmaciones inesperadas (para mí, al menos) como las de Di María (era un buen jugador, pero se ha convertido en un crack) o incluso Carvalho (un grande, que yo pensaba que venía a tener un retiro dorado)… Todavía le queda para igualar al Barça, pero ya no tanto.

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