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Un gigante en horas bajas

16 febrero 2011

El Chelsea se prepara para los octavos de final de la UEFA Champions League pasando por una de las peores rachas conocidas. Los malos resultados acumulados en la Premier han contagiado la competición europea que tanto interesa al magnate Abramovich. Los ingleses no pudieron cerrar una fase de grupos con pleno de victorias y cedieron tres puntos ante el O. Marsella. Es una incógnita el halo negativo que envuelve al conjunto de Ancelotti. Tiene equipo de sobra con calidad, técnica y potencial suficiente para hacer frente al once de cualquier competición. La realidad es bien distinta. En el torneo doméstico ocupan la cuarta posición y se alejan de la cabeza comandada por el regular Manchester United.

Los altibajos cuestionan al técnico, a sus jugadores y a la cúpula del club. Los aficionados quieren respuestas en forma de triunfos. Están en el camino para salir del bache. Aún quedan varias semanas para su partido contra el Copenhague en octavos. No es un rival fácil. Juegan con contundencia, ordenados y avalados por el nórdico físico que favorece el juego aéreo con el que finalizar los contraataques. No son impulsivos ni se mueven por instintos. Por el contrario, saben esperar su momento para atacar al rival dónde y cuando más duele. Prefieren ceder la posesión del balón al que tienen en frente, aguardando un error en la ofensiva para desplegarse en una contra rápida y precisa. Equipos líderes como el FC Barcelona han sufrido su estrategia y sólo consiguieron un punto en su guarida tras la visita danesa. El Chelsea debe andarse con mucho cuidado si no quiere bajarse de esta competición antes de tiempo.

En su próximo partido de Champions deben ser fieles a su estilo. Ancelotti obtuvo la pasada temporada un doblete que sabe a poco cuando no se consigue la máxima competición europea. Ahora debe demostrar que los Blues son capaces de dominar el Viejo Continente. El italiano continúa haciendo uso de su habitual 4-3-3. El punto de inflexión se sitúa en la perfecta unión entre las partes que conforman la extensa plantilla, donde conviven expertos veteranos con jóvenes promesas que comienzan a brillar con luz propia. Hablar de Chelsea siempre ha sido sinónimo de hablar del portento físico de sus jugadores. En lo que llevamos de curso han comenzado a destacar algunos nombres por encima de otros. Ramiressigue planteando la duda de si su rendimiento ha llegado a su tope o, por el contrario, aún le quedan balas que disparar. El excelente juego que mostró en el Benfica y que le abrió las puertas al fútbol inglés, aún no ha hecho acto de presencia. Ni se acerca al que realizara con el Cruceiro. Entre sus debilidades destacan la falta de precisión en sus lanzamientos de faltas y sus carencias como estratega. Sin embargo, este centrocampista que puede tanto acompañar al mediocentro como abrirse a la banda derecha, tiene llegada, se esfuerza en el ataque y participa en cada jugada que tiene oportunidad. El problema es que el fútbol suele ser un deporte de aptitud más que de actitud, aunque para el Chelsea todo suma cuando se pisa el césped.

Daniel Sturridge, cedido al Bolton hasta final de temporada, le faltaba finalizar. Necesitaba continuidad y acabar de formarse. La competencia en la delantera relegó su potencial a un segundo plano en la búsqueda de la titularidad. Su fuerte tiro colocado y preciso y no titubear buscando la portería, a la que encara desde cualquier posición del campo, no han sido suficientes. Se trata de ese tipo de jugadores decisivos que encuentran el gol en el momento más oportuno para el equipo. En el Bolton, aún deshaciendo las maletas, descorchó la botella ante el Wolverhampton.

Entre las jóvenes perlas azules destacan dos por méritos propios: Gaël Kakuta y Josh McEachran. Nombrar al primero es hablar de talento innato cedido al Fulham el pasado mes de enero. Sobre el terreno se comporta como un medio de ataque o punta derecha. Como todo genio del balón que se precie, el físico no es determinante y su inteligencia compensa cualquiera de sus carencias. Entre sus armas destacan su excelente regate, la capacidad de desborde fácil y letal disparo de derecha. Es pícaro y con personalidad. Rápido en sus pensamientos y capaz de mentalizar la jugada antes de plasmarla en el césped, lo que provoca que su velocidad de desplazamiento de balón sea rápida y coja a contrapié a sus rivales. La facilidad con la que reparte juego le lleva a jugar al primer toque regalando efectivas asistencias. Una pérdida cuyo único propósito era el de servir al equipo integrándose como una pieza más gracias a su talento, velocidad, regate, puntería e inteligencia. Tendrá que esperar unos meses para que esto ocurra.

Con respecto al segundo, McEachran porta el dorsal 46 del espíritu luchador y ganador. Sus primeros pasos en Champions se produjeron cuando sustituyó a Benayoun en Zilina y en la segunda jornada contra el O. Marsella. Su precocidad y madurez ha llamado la atención desde las categorías inferiores del Chelsea. Su prodigiosa zurda coloca precisos balones al pie de sus compañeros. Individualmente destaca por su calidad y técnica con la que acaricia el balón. Su velocidad punta no lo aleja de inventarse regates con los que dejar atrás a los contrarios. En los últimos encuentros, el Chelsea ofrece un árido desierto en el centro del campo que necesita ser regado con la savia nueva como la de Josh. Debe postularse como una pieza clave en su posición ya que tiene las ideas claras cuando piensa con frialdad. Antepone la efectividad al juego preciosista que termina resultando inútil cuando no te acerca al objetivo, que no es otro que ganar los partidos para sumar de tres en tres. De ahí que otra de las virtudes de este joven futbolista sea la ausencia de errores propios y su saber estar. Sabe actuar cuando lo requiere el guión sin que para ello comprometa la integridad de la defensa. Se siente libre cuando se mueve de la banda al centro, donde se mete en segunda línea finalizando la jugada con algún buen pase o disparo a puerta que entraña peligro.

Si hay que hablar del verdadero eje de este equipo, entonces es necesario hablar de Drogba. ¿Quién le iba a decir a este marfileño que comenzó siendo lateral derecho como juvenil, que acabaría siendo el alma y sustento de un club como el Chelsea como delantero? La pasada temporada finalizó con uno de los mejores promedios goleadores en Champions, marcando en uno de cada dos partidos. Para él, estos números están lejos de lo que aún le queda por dar. Hasta ahora sus mejores registros en esta competición los dio en la temporada 07/08, cuando anotó seis goles en once encuentros pero siendo expulsado en la final alejando a los suyos del levantamiento, tras la tanda de penaltis, de ‘la Orejona’. Didier es un ganador nato al que le falta en su medallero la gran competición europea. Si jugara en cualquier otra liga sería el goleador por excelencia por su fuerza, físico y capacidad técnica. Ha sabido sacar provecho como nadie a sus habilidades para marcar grandes goles al mismo tiempo que es un gran goleador.

El mercado de invierno no sólo ha servido para mandar jugadores que no terminaban de encajar en el esquema a otros equipos, sino que ha servido para traer a dos futbolistas que, sin duda alguna, se convertirán en piezas angulares del Chelsea. El más sonado por su repercusión y desembolso es el deFernando Torres. Su llegada inicia el saneamiento de la plantilla. Junto a él ha aterrizado el defensaDavid Luiz del Benfica. El camino es el del éxito en cada una de las competiciones. Los dos nuevos ejemplares deben encajar con el bloque ya creado pero en continua remodelación. Ancelotti tiene mucho trabajo por delante si quiere levantar a este equipo. No quiere perder detalle y cuida hasta el último apunte. De ahí que tras cada encuentro consulte, entre otros, el porcentaje de pases entre Obi Mikel y Essien que han finalizado con éxito. Ha apostado por ellos y desea que muevan los hilos del equipo en el centro del campo. Ambos junto con Ramires deberían ser la tripleta centrocampista del Chelsea que actúe de motor y engranaje. Con Drogba, Anelka y Torres como referente ofensivo, las probabilidades de victoria se disparan. Los Blues tienen los medios y las piezas para construir una máquina perfecta e indestructible en cualquier competición. Aún les quedan algunas semanas para encontrar el camino que les catapulte a la final de la Champions League. Son uno de los firmes candidatos pero tienen que demostrarlo donde deben: sobre el césped y ganando los partidos.

 

Consulta la Guía de la Champions

 

3 comentarios
  1. Me da pena por Ancelotti (ex-milanista) Pero sí, el Chelsea no está como para tirar cohetes últimamente. Eso sí, ahora, con la llegada de Torres, quizás mejoren. Plantilla tienen para ello. Un buen portero, una buena defensa, un ataque de ensueño, y unos jóvenes con ganas de comerse el mundo, sobre todo Kakuta, que me encanta.
    Como siempre, has hecho un muy buen análisis, Montse. Te felicito.
    Por cierto, te voy a hacer una pregunta que me he hecho yo un par de veces, a ver si tú tienes respuesta: ¿se acabará cansando Abramovich de gastar tanto y no obtener éxitos fuera de Inglaterra? Ahí te lo dejo. Mil gracias, de verdad!

  2. chimoeneas permalink

    No entiendo tampoco qué le ha podido pasar a este equipo, que me parece el de mejor plantilla de toda la Premier… y más tras un año de éxitos como el anterior… Gracias por hacerme conocer a todos esos jugadores jóvenes (sí, el Chelsea no es sólo Drogba, Terry y Lampard) y me alegro de que por fin hayas puesto el enlace de la guía de la Champions.

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