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La fábrica de sueños se convierte en pesadilla

12 diciembre 2010
El peor de los presagios se cumplió. Una nueva derrota del Sevilla en Liga, la cuarta consecutiva y la tercera en casa. Malos tiempos en Nervión. Parece que ya nada queda de aquella fábrica de sueños comandada por los Javi Navarro, Alves, Puerta,  Maresca, Adriano, Pablo Alfaro o Poulsen. Ahora sólo quedan los restos de una etapa gloriosa a los que el paso de los años y las lesiones están pasando factura. Navas, Renato, Kanouté, Luis Fabiano o Palop siguen siendo estandartes de una plantilla sin un rumbo fijo. Con altibajos que rozan el subsuelo.
El partido, ante un agónico Almería recién adoptado por Oltra, se esperaba que fuese el salvavidas al que agarrarse ante la inminente llegada del Tourmalet. Sin embargo, la realidad quiso que volviera a repetirse la misma historia que se vive cada semana. Buenas intenciones en el comienzo pero que van perdiendo fuerza a medida que transcurren los minutos. Quizás por la falta de ideas, de inventiva o imaginación. Quizás por los escasos recursos con los que cuentan. Quizás, porque este Sevilla debe dejar de vivir de las rentas de un cercano pasado glorioso pero tal vez efímero.
No es cuestión de mala suerte. Hay que admitir la realidad. La de este conjunto en las últimas semanas se traduce en que: a perro flaco, todo se le vuelven pulgas. Es cierto que el equipo está mermado por el overbooking de la enfermería. ¿Cuánto tiempo hace que no pisan el césped Fazio, Koné o ‘Drago’? Para Guarente los seis meses de baja hacen que se pierda el grueso de la temporada. A dichas ausencias se suman la de hombres importantes como Navas, Luis Fabiano o la de Perotti esta semana. Muchos nombres determinantes en sus posiciones. Pero el Sevilla no sólo es sinónimo de jugadores de cristal. También es sinónimo de carencias. Hace meses que pide a gritos un comandante que tome el timón del barco. Ya no se trata de conseguir un medio del campo creativo, que genere juego y de balones a los atacantes. Hablo de una pieza inamovible en el equipo, con carácter, liderazgo y que sepa leer los partidos para dirigir desde dentro el movimiento de sus peones. Kanouté en las últimas jornadas ha estado realizando esta función pero llevada al extremo. Los años empiezan a pesar y no es la figura de futuro que se necesita. Su trabajo es intachable. Su esfuerzo por ayudar al equipo le ha llevado a retrasar su posición acercándose a la zona defensiva. El problema es que si defiende, se coloca repartiendo el juego y regalando balones, no se puede esperar a que además sea capaz de teletransportarse al área contraria para marcar goles. No hay que confundirse, el Sevilla no necesita un multiusos. Lo que necesita es que cada jugador tenga tatuado en su mente cuál es el papel que debe realizar y no que en cada partido se vean diferentes esquemas. ¿Cuántos cambios se han visto en el centro? Romaric-Renato, Renato-Zokora, Renato-Cigarini, Cigarini-Zokora,…y ninguna con éxito. No da tiempo a que se acostumbren a ellos cuando en el siguiente partido ya ha cambiado de pareja. ¿Qué pasa con Alfaro? ¿No termina de convencer a Manzano? Su rendimiento en el campo se medía a través de sus goles. Junto con Negredo aparecían en el marcador de los encuentros. Ahora Álvaro, gracias a la lesión de Luis Fabiano, se afianza en la titularidad pero su falta de acierto debería relegarlo al banquillo.
En la defensa, Cáceres se había convertido en el jefe. Contundente y feroz, salvó de más de un apuro al resto de compañeros. Contra el Almería no brilló. Estaba descentrado e incómodo. No era capaz ni de subir al ataque con el desparpajo que viene demostrando. Estaba ausente y puso en aprieto a Palop que, a pesar de los goles, consiguió frenar el ataque rival. Cuando las cosas no marchan bien en un equipo, todo se vuelve en contra. Penalti fallado por Kanouté, Negredo y Cáceres jugaron mal, Alexis expulsado, Capel sin canalizar su desgaste y el resto intentando no ahogarse en este hundimiento. Aún así, todo no fueron malas noticias. La vuelta de Acosta fue la culpable del único tanto sevillista. Ahora sólo falta que tenga continuidad para demostrar su buena conducción con el balón y sus excelentes asistencias que ayuden a que el marcador crezca. El otro aspecto positivo fue la notable mejoría de un Almería que tuvo en Piatti su jugador talismán del encuentro.
El futuro del Sevilla es negro. Prueba de fuego en Europa y partido prácticamente perdido en el Bernabéu. No hay margen de error ni tiempo de reacción. Habrá que esperar al Año Nuevo para ver la mejoría. Goyo recuperará a Perotti, Navas y Luis Fabiano. Será el momento en el que el ADN hispalense vuelva a tener la identidad propia en sus bandas, los puñales del sevillismo. La caída puede ser dolorosa pero la recuperación debe ser inmediata para que la fábrica de sueños despierte de esta pesadilla.

From → Fútbol, Liga, Sevilla FC

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