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GENERACIÓN GERRARD

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NEWTON HEATH/MANCHESTER UNITED

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El año más amargo

El 24 de mayo de 2009 es una fecha clave en la historia del Newcastle United. Aquella jornada tocaba visitar Villa Park. Allí, cayeron por culpa de un inoportuno autogol de Damien Duff al borde del descanso que no pudieron remontar. No se trataba de un partido cualquiera, ni de una derrota más. Aquel corto pero desfavorable marcador suponía la firma a su sentencia de muerte. Tras dieciséis años de permanencia continuada en la Premier League, perdían la categoría después de una lamentable temporada. Aquel encuentro de Villa Park sirvió como resumen en noventa minutos de lo que había sido una tempestuosa temporada.

Alan Shearer, que tantas alegrías había proporcionado al equipo años atrás, se aferraba a sus opciones de salvación confiando en sus elegidos: Harper, Coloccini, Steven Taylor, Edgar, Duff, Guthrie, Nolan, Butt, Lovenkrands, Viduka y Martins. Durante la primera mitad tuvo cabida la esperanza a través de las diversas oportunidades que se generaron como los diversos lanzamientos desviados de Obafemi Martins o el despeje sobre la línea de Carlos Cuéllar como respuesta al tiro de Mark Viduka. A pesar de que el marcador permanecía intacto, la grada celebraba el gol que Gibson anotaba para el Manchester United y que suponía la derrota del Hull City, con quien los magpies pugnaban por no descender.

Foto:  afunnyoldgame

Foto: afunnyoldgame

Sin embargo, estudiar cinco minutos antes del examen y esperar la ayuda de un tercero no suele tener efecto y así, por mucho empeño que pusieron en los primeros cuarenta y cinco minutos, el Newcastle United veía cómo en el segundo tiempo se esfumaban todas sus ilusiones de remontar el fatídico gol en propia puerta de Duff. De nada servía la entrada de hombres como Owen, José Enrique o Ameobi, el marcador no se volvió a mover. La máxima desesperación cobró protagonismo con la expulsión de David Edgar por doble amarilla en los instantes finales en una acción con Ashley Young. Estaba todo perdido y Alan Shearer hundido.

LA INESTABILIDAD EN EL BANQUILLO ACABÓ AFECTANDO A LOS JUGADORES Y A LOS RESULTADOS

A pesar de la derrota y el descenso, el técnico Kevin Keegan se llevó el cariño de la grada, que valoraba su esfuerzo y sus años de entrega al club. El exdelantero había sido contratado cuando la situación ya era crítica y el rescate era prácticamente imposible. La temporada había comenzado con Keegan en el banquillo pero, tras ocho meses desde su contratación en enero de 2008, decidió abandonar por segunda vez el club por unas discrepancias con la directiva que habían comenzado a fraguarse a finales de la temporada 2008-09. Uno de esos motivos era la falta de apoyo financiero que recibía por parte de los mandatarios para poder realizar los fichajes necesarios que les pudieran meter en el top 4 de la Premier.

Foto: odt.co.nz

Foto: odt.co.nz

Nada más cerrarse el mercado estival, saltaron las alarmas. Se especulaba sobre la posible salida del técnico del club, sin aclararse si era por destitución o abandono. A pesar de que la junta lo había negado, el 4 de septiembre se emitía un comunicado con su renuncia. El esfuerzo de Mike Ashley por suavizar la situación para retenerle fue en vano, él había tomado su decisión. Muchos aficionados consideraban que la culpa de su salida recaía sobre Dennis Wise, que ejercía de Director Deportivo del Newcastle United. El fichaje sin el consentimiento de Keegan de Nacho González, procedente del Valencia, suponía la violación del contrato y otro de los causantes de su descontento.

Los juicios duraron un año más, pero mientras todo eso sucedía la plantilla ya se había formado. Se había enriquecido con el traspaso de los argentinos Jonás Gutiérrez y Fabricio Coloccini, procedentes ambos de dos equipos españoles: Real Mallorca y Deportivo de la Coruña, respectivamente. Ahora, hacía falta un líder que gestionara el vestuario que había adoptado temporalmente Chris Hughton y el elegido era Joe Kinnear. Sus resultados fueron irregulares, aunque con buenas sensaciones en los empates contra Everton y Manchester United o la victoria gracias a los dos goles de Obafemi Martins ante el que sería su verdugo a final de temporada, el Aston Villa.

Foto: zimbio.com

Foto: zimbio.com

La cara opuesta, la de las derrotas como la goleada ante Liverpool propiciaron la llegada de Peter Lovenkrands, Ryan Taylor o Kevin Nolan. Sin embargo, a principios de febrero de 2009, días después de la contratación de Colin Calderwood, Kinnear tuvo que ser hospitalizado de urgencia para que se le realizara un bypass de corazón. Aunque su contrato finalizaba en mayo de ese año, Alan Shearer sería el que le sustituiría hasta final de temporada.

La inestabilidad que se había instaurado en la jerarquía del banquillo se trasladó a los jugadores, quienes no habían dado muestras de implicación con la camiseta como la afición exigía y merecía. Una vez consumado el descenso en Villa Park llegaba el momento de hacer examen de conciencia y de asumir quiénes eran los culpables de dicha caída. Mike Ashley confiaba en un proyecto liderado por Shearer para vivir un año en el infierno tratando de regresar lo antes posible a su sitio. Era vital proporcionar el equilibrio y la solidez que no pudieron gozar esa temporada. Todos los problemas debían acabar ese verano y era necesario limpiar el vestuario de jugadores de alta remuneración que, como Owen, aspiraban a salir del club. Sólo debían quedar las auténticas urracas que estuvieran dispuestas a luchar por alzar el vuelo una vez más. Y lo consiguieron.

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Vivian Woodward, el arquitecto goleador

[Artículo para nºVI de Lineker Magazine]

Por lo general, cuando nos niegan algo es cuando lo deseamos con más fuerza. Sin duda, es lo que debió sucederle a Vivian Woodward cuando su padre se opuso a que jugara al fútbol. Lo detestaba. Sin embargo, aquel odio que profesaba su progenitor no hizo más que afianzar su adoración por ese deporte que los ingleses habían inventado años atrás. Para entenderlo hay que situarse en el contexto de una familia de clase alta con ocho hijos de la que Vivian era el séptimo. Acudió a la escuela privada Ascham College en la que mostró sus buenas dotes para el deporte. El cricket y el tenis eran los que su padre consideraba aptos para su práctica. Las cualidades físicas, su velocidad y habilidad con el balón le convirtieron en la estrella del equipo de la Universidad. A John Woodward no le quedó más remedio que dar el visto bueno ante el interés popular que despertaba pero hizo algo más que eso. Se convirtió en el vicepresidente del club por el que había fichado su hijo a los 16 años,  el Clacton Town de la North Essex League de la primera división.

Aún así, para Viv el fútbol no era el motor principal de su vida ya que era un caballero que ostentaba una posición económica desahogada y su verdadera profesión, la de arquitecto, le proporcionaba mayores ingresos de los que hubiera obtenido como futbolista. Su condición de aficionado le permitía simultanear las selecciones absolutas y amateur, con las que obtuvo reconocimiento mundial. Ejercía de delantero centro y de interior derecho. Poseía todas las cualidades que se le pueden exigir a un futbolista de su talla. La inteligencia, su mejor arma, era su fiel compañera cada vez que debía conducir el balón ante sus rivales.  Prácticamente era imparable y prueba de ello son los 57 goles que anotó como amateur en 44 partidos – 29 tantos en 23 encuentros con la absoluta-, generando un promedio que rondaba los 1,26 goles. Una cifra que hoy día aún no ha podido superarse y que lo posiciona entre los diez máximos goleadores de la selección inglesa. De hecho, hasta los años cincuenta fue el máximo anotador hasta que fue superado por Tom Finney y Nat Lofthouse.

Su éxito en el fútbol estuvo ligado a la selección amateur que participó en los Juegos Olímpicos de Londres en 1908 y los de Estocolmo en 1912 donde obtuvo las medallas de oro ejerciendo de capitán. Su condición de líder de aquel plantel de jugadores puso fin a una trayectoria de 22 partidos como tal del mítico defensa derecho Robert Crompton.

Foto: historiafutbolu.fm.interia.pl

A la edad de 29 años alcanzó la cima del éxito gracias a los 21 goles anotados con la selección. Gran Bretaña acudía a los Juegos de Londres con clara superioridad sobre el resto debido a que llevaban casi medio siglo celebrando campeonatos nacionales mientras el resto aún estaba descubriendo el fútbol. Como era de esperar, los resultados ante sus rivales fueron contundentes: doce goles a Suecia, cuatro a Holanda en Semifinales y dos a Dinamarca en la final. Viv Woodward ya se había adjudicado el cártel de leyenda por su trayectoria en el Tottenham (1901-1909), equipo que abandonaría en 1909 tras conseguir el ansiado ascenso.

En ese instante decidió que había llegado el momento de colgar las botas. Aquella idea solo duró unos meses en su cabeza puesto que fichó por el Chelsea (1909-1915) porque Stamford Bridge estaba más cerca de su casa. Como Blue acudió a los Juegos de Estocolmo para hacerse con el segundo oro de su carrera. Aunque en 1911 había puesto fin a sus años como internacional absoluto (1903-1911), continuó siendo el capitán de la amateur. Con la Primera Guerra Mundial sus días como futbolista llegaron a su fin ya que cuando ésta finalizó Woodward estaba cerca de cumplir cuarenta años. Nadie como él supo compaginar profesionalismo con afición sin cobrar una sola libra, ni siquiera los gastos de los viajes, por hacer algo que amaba. Ese entusiasmo y mente fría le ayudaron a convertirse en el mejor jugador inglés anterior a la Gran Guerra.

Vivian Woodward en Lineker Magazine #6

En el número 6 de Lineker Magazine he escrito sobre Vivian Woodward, el arquitecto goleador. Puedes descargarte la revista aquí:

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Un Sevilla descastado

Se va Míchel. Se va por la puerta de atrás un entrenador contratado hace menos de un año tras destituir a su predecesor por la misma razón que a él: los resultados. Se va Michel y atrás quedan las palabras de José María del Nido en su presentación: “Para todos los sevillistas, hoy, Míchel es el mejor del mundo y por eso le vamos a apoyar para que gane los dieciséis partidos que quedan. Cuando no se obtienen resultados positivos el máximo dirigente está preocupado. Pensamos que hay plantel para conseguir los objetivos, para eso hemos traído a Míchel”. Los objetivos nunca se cumplieron, el Sevilla no se clasificó para viajar por Europa y tocaba un verano de reflexión para poner a punto un proyecto que debería devolver al club el brillo de los últimos años. El técnico tenía ante sí la oportunidad de consolidarse como entrenador y ganarse el respaldo de los que siempre han cuestionado sus dotes técnicas para dirigir un equipo.

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Míchel recogía el testigo que Marcelino le dejaba. Una plantilla descontrolada a la que había que domar para exprimir su jugo. Nada más llegar apeló a su autoridad dejando fuera de la convocatoria ante la Real Sociedad a Spahic y Medel por una pelea durante el entrenamiento. Disciplina, esfuerzo e implicación eran algunas de las consignas que había que pulir en la plantilla para ir recuperando una identidad que se había esfumado de mano en mano a través de los últimos responsables. Se despidió a Manolo Jiménez porque la grada del Ramón Sánchez Pizjuán y la directiva no le querían. Sin embargo, dejaba al equipo preparado para disputar la final de la Copa del Rey, título que conseguiría Antonio Álvarez así como la clasificación in extremis para la Champions en el último partido de Liga ante el Almería. Desde aquel momento la letra M se convertiría en maldita para los sevillistas. Manzano, Marcelino y Míchel no han conseguido sacar al equipo de la espiral destructiva en la que han entrado sino que la caída podría llevar a suplicar por la permanencia.

Desde el primer momento, Míchel tuvo que lidiar con un sector de la afición que nunca le quiso. Quizás su pasado madridista o la falta de confianza en sus aptitudes le condenaron. Aún así, el inicio de curso daba pie al optimismo pero una habitual compañera de viaje hizo acto de presencia para mermar la consolidación del reto. La lesión de Trochowski de larga duración tambaleaba los cimientos de los esquemas del madrileño, que había conseguido encontrar equilibrio en el centro del campo por el trío formado por el ex del Hamburgo, Rakitic y Medel. Desde entonces, en Liga, se han obtenido los mismos puntos que con él en el campo -11 puntos- pero en el doble de encuentros, 6 partidos vs 13 partidos. Posiblemente, el haber ganado de manera tan contundente al Betis en el derbi sevillano, la victoria ante el Real Madrid en Liga y la clasificación en Copa del Rey han alargado la agonía de Míchel para que el Sevilla evitase hacer un gasto extra en una debilitada economía con su destitución.

La derrota ante el Valencia y la escasez de alternativas para paliar esta situación han colmado la paciencia de la directiva sevillista que ha decidido prescindir de sus servicios en favor de los de otro técnico que devuelva la ilusión al sevillismo. Siempre se dice que cuando un equipo atraviesa una racha tan negativa lo cómodo es cortar la cabeza a uno en lugar de a veinticinco. Es la solución fácil y la más rápida aunque no siempre la que cicatrice las heridas. Lo que le sucede al Sevilla no solo es consecuencia de la posible incapacidad de una persona, sino que se debe a diversos causantes que van desde la salida de piezas vitales difíciles de reemplazar, como Kanouté, la falta de continuidad de determinados jugadores como consecuencia de lesiones ( Rakitic, Trochowski, Perotti,…), la llegada de salvadores que viven de las rentas de un pasado del que ya son un mero espejismo, como es el caso de Reyes, el bajo rendimiento de las adquisiciones mas recientes ( Manu del Moral, Babá, Coke), la falta de implicación con la casa (Campaña) y la inexistencia de un bloque único que reme en el mismo sentido en lugar de mirar por los intereses personales.

Unai_EmeryEl actual Sevilla se compone de remiendos cuyas costuras deben fortalecerse con trabajo duro, esfuerzo, implicación, auto-exigencia y capacidad de autocrítica. Unai Emery ha sido contratado para reemplazar a Míchel y ocupar el banquillo hasta junio de 2014. Seguramente, lo primero que trate de mejorar sea la psicología de la plantilla para devolverles la confianza, la casta y el coraje que eran seña de identidad del club en un pasado reciente. Sobre el terreno, encontrará infinidad de detalles que pulir hasta demostrar que el Sevilla tiene jugadores aptos para jugar a algo llamado fútbol y que atrás quedan las apatías o la impasibilidad ante los malos resultados. Atrás debe quedar los rompecabezas de sus predecesores para encontrar un lateral derecho (Konko, Sergio Sánchez, Martín Cáceres, Coke, Cicinho) que esté a la altura de la dupla que formaban Navas y Alves. La creatividad debe volver al centro del campo una vez encontrada la calma gracias a las incansables labores defensivas de Medel, la buena adaptación de Maduro, la capacidad de crecimiento y versatilidad de Kondogbia y la capacidad de mejoría de Rakitic para rendir como en su primer semestre en el Sevilla. Negredo debe dejar de estar huérfano y encontrar un compañero que ejerza de enganche con el centro del campo para que pueda recibir esos balones que debe transformar en goles. Rabello y Stevanovic deben revolucionar los partidos atascados para hacer creer a la afición hasta el último suspiro. La defensa debe corregir errores infantiles para no caer dos veces en la misma piedra o al menos no hacerlo de manera consecutiva en un mismo partido ( ante el Valencia los dos goles encajados tuvieron un factor común: remate de Soldado tras un córner). Sin duda, si hay un aspecto que corregir con urgencia es la precisión de los centros, disparos, asistencias y pases. Será la única forma de reencontrarse con la efectividad que echan en falta tanto los llamados a golear desde primera línea como los que complementan desde la segunda.

Emery tiene mucho trabajo por delante y es consciente que los resultados deben empezar a aparecer desde el primer partido. Al igual que le sucediera a Míchel, Marcelino o Manzano, no todo depende de él. Todos deben empezar a poner de su parte para que el Sevilla no pase penurias a final de temporada, para esquivar el frío susurro que acompaña a los puestos de descenso y volver a abrazar la gloria que le proporcionó las heroicas noches europeas.

El año del descenso del Newcastle

Para el especial de Navidad de Lineker Magazine he escrito sobre el año del descenso del Newcastle United. Puedes descargarte la revista aquí: Revista Lineker.

 

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